25 razones para pensar que los estallidos sociales siguen el mismo patrón, y EE.UU.-2020 es Chile-2019

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Los manifestantes arriba de un monumento en la plaza central de Santiago
Foto de Elias Arias de Unsplash

Cuando escucho que los eventos estadounidenses después de la muerte de George Floyd los llaman peculiares e inéditos, no estoy de acuerdo. El último año vi este guion desarrollándose mínimo en otras dos ocasiones  —  en Chile y en Colombia. Las tres protestas se parecen tanto que, viendo las noticias de Estados Unidos, podría jugar bingo.

El estallido social más tremendo en la historia reciente de Chile empezó el 18 de octubre de 2019, cuando en una noche terminaron dañadas y quemadas decenas de estaciones de metro. La tensión en Colombia llegó al punto de ebullición un mes más tarde, el 21 de noviembre. En aquel entonces ya se aclaró que el esquema era el mismo.

En este artículo voy a referirme solo a la experiencia chilena, así que estaba en Santiago, salía a marchar, tomaba muchas fotos y seguía la agenda, pausándola solo para dormir. En general todo se ve como un excelente tema para tesis de doctorado en psicología social, una que nunca escribiré, pero tal vez alguien más sí.

Aclaración 1: Estoy en contra de las teorías conspirativas y les recomiendo a todos leer el libro “Suspicious Minds: Why We Believe Conspiracy Theories” de Rob Brotherton para no caer en ellas.

Aclaración 2: Advertencia, abajo hay enlaces e imágenes no recomendables para lectores impresionables.

Qué tienen en común los estallidos en Chile y EE.UU.

1. La brutalidad policial como la última gota

En Chile, al 18 de octubre de 2019, las acciones locales contra la segunda alza de precios de metro en un año, duraban varios días. La escalación fugaz se produjo después de una cadena de represiones severas de los carabineros contra los manifestantes, incluso con disparos de perdigones a la multitud frente al terminal de trenes capitalino. Una joven resultó herida en la zona inferior del abdomen.

En EE.UU. George Floyd, un afroestadounidense de 46 años, estuvo atrapado contra el asfalto durante su detención el 25 de mayo de 2020, sospechoso de pagar con un billete falso. Un policía blanco lo inmovilizaba con la rodilla sobre el cuello durante casi 9 minutos, ignorando sus ruegos de reducir la presión. Floyd perdió la conciencia y luego falleció.

En ambos casos los incidentes fueron grabados por los testigos en foto y video, y se difundieron rápidamente en las redes sociales.

Dos fotos: las piernas ensangrentadas de una chica herida, la rodilla de un policía en el cuello de George Floyd

2. Manifestaciones masivas por todo el país

En Chile bastó una semana para que le pasara una ola de protestas, que juntaron 3,7 millones de su población total de 18 millones. La marcha más grande en la historia del país se concentró en el centro de Santiago el viernes, 25 de octubre, uniendo al menos 1,2 millones de participantes.

En EE.UU., a la fecha de esta publicación, las protestas siguen por tercera semana, abarcando todos los 50 estados y llevando a las calles decenas de millones de descontentos.

3. Solidaridad de todos con todos

La particularidad de ambas protestas es el apoyo abierto y la participación incluso de los grupos no afectados directamente: la gente de distintas clases sociales, numerosas empresas e instituciones públicas.

En Chile el descontento se generó por los estudiantes de colegios y universidades, que saltaban masivamente los torniquetes del metro. Después del 18 de octubre a las manifestaciones espontáneas empezaron a salir los representantes de todas las generaciones y la agenda se amplificó máximamente.

Cuatro fotos: una mujer con una pancarta, una familia sacándose una selfie, los estudiantes marchando, una pareja anciana con pancartas
Los manifestantes de todos los géneros, edades y posiciones sociales en Santiago (fotos de autora)

En EE.UU. a las protestas por el asunto predominantemente “negro” salen los estadounidenses de todos los colores de piel. En muchos casos los manifestantes blancos se ponen en “primera línea”, defendiéndoles al resto. La red de televisión HBO en solidaridad excluyó temporalmente de su catálogo la película de culto “Lo que el viento se llevó” del año 1939 “hasta agregarle las explicaciones necesarias sobre el contexto histórico de la época”.

4. Ausencia de un centro estratégico

Al igual que en Chile, en EE.UU. detrás de las marchas no se encuentra ninguna organización formal. Las numerosas acciones toman lugar espontáneamente, con la coordinación mínima de los participantes a través de las redes sociales y los messengers. Esto complica el control sobre la situación para las autoridades, y hace las negociaciones directas casi imposibles.

Los expertos comparten la opinión que los recientes estallidos sociales chilenos y estadounidenses no se parecen a otros en la historia nacional ni regional. Esto ha provocado el surgimiento de las teorías de conspiración, a veces cardinalmente opuestas una a la otra.

5. Dignidad y justicia como los hilos conductores

En Chile el descontento por el alza del costo del pasaje en 30 pesos (aproximadamente 0,04 USD) en unos días creció a una discusión pública global sobre la desigualdad social, el costo de la educación, el sistema fiscal y él de pensiones, el sueldo mínimo, la insolvencia de la economía neoliberal e incluso la necesidad de cambiar la Constitución de la época de Pinochet. Se volvieron populares las pancartas “Hay tanta weá (problema) que no sé qué escribir”.

En EE.UU. el tema de la brutalidad policial mayormente contra los ciudadanos negros fue el punto de partida para los debates sobre la centenaria discriminación racial, la inseguridad social y la vulneración de los derechos civiles de los estadounidenses no-blancos, casi en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

En ambos países la raíz subyacente del conflicto es el contrato social roto, del cual habló convincentemente esta afroestadounidense.

6. Slogans

En Chile la quintaesencia del movimiento de protesta fueron las palabras “Chile despertó” y “No son 30 pesos, son 30 años” (se refiere al período posterior a la dictadura de Pinochet).

En EE.UU., aparte de “Las vidas negras importan” y “No puedo respirar”, a menudo recurren a la dura herencia del sistema esclavista, diciendo “No es UN caso, así ha sido por 400 años”.

Además, los motivos recurrentes en ambos países son variaciones de “Estoy aquí para que mi hijo viva mejor”, “Sin justicia, no hay paz” y “Nos quitaron hasta el miedo”.

7. Protestas como festival de cosplay y performances

En Chile, junto con los personajes como Pareman y Tía Pikachu, en las marchas participaba el Sensual y Estúpido Spiderman, que se volvió tan reconocible por sus bailes cómico-eróticos, que los principales canales de televisión le dedicaban reportajes y lo invitaban al estudio.

En EE.UU. en dos semanas de las demostraciones fueron detectados un Spiderman local, Capitán América, Batman e incluso Elmo de Plaza Sésamo.

En ambos países los manifestantes participan en acciones como tumbarse en la calle como señal de la opresión sistémica y homicidios.

Dos fotos: las chicas en el suelo en Chile, los chicos en el suelo en Estados Unidos.
Una acción en el centro de Santiago (foto de autora) / Una acción en el estado de Massachusetts (foto del sitio concordmonitor.com)

8. Violencia contra los manifestantes pacíficos

En ambos países a los participantes de las protestas los dispersan con brutalidad, los gasean con bombas lacrimógenas y les detienen.

En Chile usaban perdigones y carros lanzaagua que tiran chorros con alta presión. En algunos casos el agua estaba mezclada con químicos que provocaban fuertes quemaduras de piel.

En EE.UU. utilizan porras, gas pimienta, granadas de percusión y pistolas eléctricas. Se sabe ya sobre los abundantes casos de violencia policial, incluso contra un señor de 75 años.

9. Disparos dirigidos

En Chile durante las protestas por culpa de los balines y perdigones policiales salieron heridos 2122 manifestantes, 445 con daño ocular. Durante una marcha en el centro capitalino, un universitario quedó totalmente ciego por el disparo de perdigones a la cara a corta distancia. El mismo mes por el disparo de una granada lacrimógena en la cabeza, perdió completamente la vista una mujer que iba al trabajo en turno de noche. Los eventos fueron bautizados como la “epidemia de ceguera” y fueron condenados en la ONU, mientras que los chilenos empezaron a manifestarse no solo con máscaras antigás, sino también con cascos de snowboard, lentes de ciclismo y máscaras de soldar.

Siete retratos: una chica y seis chicos con un ojo mutilado
Los afectados en las protestas chilenas (fotos de los sitios causaoperaria.org.br y revistacitrica.com)

En EE.UU. una fotoperiodista perdió un ojo por una bala de goma, y un universitario por una granada lacrimógena. En los videos de los testigos salió también un disparo en la cabeza a un manifestante y en la cara de una persona sin hogar en silla de ruedas.

10. Decenas de muertos

En Chile durante las protestas fallecieron por lo menos 34 personas. La mayoría de ellas fueron víctimas de atropellos, proyectiles o incendios. Se sabe sobre una muerte por paro cardiorrespiratorio en una marcha y una por electrocución al caer a un pozo eléctrico abierto y mojado.

En EE.UU., a la fecha de esta publicación, fallecieron 22 manifestantes, entre los cuales 19 por herida de bala. Una participante murió por el efecto de dispersión de gas pimienta y lacrimógeno.

11. Toque de queda

En Chile salir de casa en horas indicadas estuvo prohibido al día siguiente después del inicio del estallido. La medida se concretó por primera vez desde el año 1987, duró 7 noches y afectó una gran parte del país. A las personas sorprendidas en la calle les pegaban (un caso así salió en vivo por la televisión), les disparaban, las detenían o las mandaban a casa.

En EE.UU. la primera semana de las protestas, el toque de queda estuvo puesto en 25 ciudades de 16 estados. En la segunda semana la medida afectó mínimo a 60 millones de personas en 200 ciudades de 27 estados. Los detenidos arriesgan hasta 180 días de cárcel o multas hasta 1.000 USD, dependiendo del estado.

Sin embargo, en ambos países la restricción la ultrajaban en masa tanto para la expresión de la protesta pacífica, como para los disturbios. En EE.UU. en la primera semana terminaron detenidas 9.300 personas. En Chile se dieron cuenta de que creció una generación que no conocía el terror estatal.

12. Despliegue militar

En la capital de Chile el ejercito apareció con la proclamación del estado de emergencia, antes del primer toque de queda. Los militares patrullaban las calles y resguardaban infraestructura. El episodio más dramático con su participación tuvo lugar cuando las tanquetas bloquearon el paso de una marcha pacífica hacia la parte más acomodada de Santiago. Con esto prácticamente se evidenció por dónde pasa, en el mapa de la capital, la división entre ricos y pobres.

Un grupo militar y dos tanquetas enfrente de una protesta pacífica
La protesta pacífica frente al cordón militar en el barrio alto de Santiago (pantallazo de la trasmisión en vivo del canal Chilevisión)

En EE.UU., a la fecha de esta publicación, la Guardia Nacional estaba movilizada en 31 estados y en Washington. En las calles de las ciudades salieron 74 mil militares, un número récord.

13. Agresión contra los policías y militares

En Chile los manifestantes agresivos en muchas ocasiones vandalizaron las comisarías y los autos policiales (en este video salen dos puntos de vista, desde fuera y desde adentro). También atacaban cuerpo a cuerpo a los militares y tiraron bombas molotov a un grupo de carabineros. En la plaza principal de la ciudad Osorno una turba expuso furiosamente a los carabineros y su bus a una lluvia de piedras.

En EE.UU. las personas atacaron a una patrulla ecuestre y varias comisarías, además de destruir y quemar decenas de autos policiales.

14. Marchas pacíficas por el día, disturbios por la noche

En ambos países los eventos van en espiral, sumando a nuevos participantes todos los días y cambiando el tono dos veces al día. La mayoría absoluta de los manifestantes salen con las peticiones pacíficas y se van a casa cuando cae la noche. Los enfrentamientos entre la policía y los que se quedan en la calle se radicalizan hasta la mañana y se acompañan por numerosos incendios. Se puede comparar sus escalas por los videos matutinos de Antofagasta y Minneapolis.

15. Vandalismo

En ambos países los enfrentamientos van acompañados por la destrucción masiva de la infraestructura pública y privada.

En Chile solo 5 de las 52 comunas de la capital evitaron los disturbios. Al final del 2019 las pérdidas totales sumaron 2438 buses destrozados y 25 quemados, 12 terminales vandalizados y 307 cruces con semáforos rotos. En el metro, por donde empezaron las protestas, de las 136 estaciones, 69 resultaron siniestradas y 10 incendiadas. 329 monumentos patrimoniales sufrieron daños, entre ellos una iglesia de más de 150 años destruida por las llamas.

Cuatro fotos: un panel publicitario roto, los vidrios de un rascacielos rotos, una tienda quemada, un semáforo con las luces arrancadas
Vandalismo en el centro de Santiago (fotos de autora)

16. Saqueos

En Chile casi todas las marcas de lujo se encuentran en unas pocas comunas bien resguardadas, por esto el mayor golpe lo sufrieron los proveedores de alimentos y electrodomésticos. Durante las protestas, en el país se documentaron 452 saqueos a supermercados, 59 de los cuales terminaron incendiados. Como consecuencia esto provocó cortes en la cadena de suministro en algunas comunas y filas de muchas horas.

Los estantes completamente vacíos en una tienda asaltada
Un supermercado en Santiago después de la turba de saqueadores (pantallazo de la trasmisión en vivo del canal Chilevisión)

En EE.UU. lo que se llama looting abarcó, entre otros, el lujoso barrio SoHo en Nueva York. En el transcurro de varias noches los saqueadores rompieron centenas de escaparates y robaron artículos valorados en decenas de millones de dólares.

En ambos países los testigos señalan que muchas veces los saqueadores vienen en autos costosos y parecen tener buena coordinación entre sí, mientras que la policía no hace nada.

17. Refuerzo de madera y metal

En ambos países como respuesta al saqueo, los comerciantes tapan sus escaparates con urgencia. En EE.UU. aparecieron calles enteras cubiertas con planchas de madera gruesa. En Chile adicionalmente a esto, las fachadas las blindaron con planchas de metal, por lo que muchas de ellas terminaron con el aspecto de búnqueres.

Cuatro fotos: una cafetería tapada con madera, soldadura de metal en una tienda, un grupo de trabajadores blinda un banco de dos pisos con metal, un doble refuerzo de un centro automotriz
El refuerzo antes de las manifestaciones en Santiago (fotos de autora)

En algunos casos los dueños de los pequeños negocios dejan notas sobre su apoyo a la causa de las protestas y con la petición de no dañar su única fuente de ingreso familiar.

18. АСАВ, 1312 y otros grafitis

En ambos países los muros de las ciudades rápidamente se cubrieron con las abreviaciones ACAB (por las primeras letras de All Cops Are Bastards  —  “Todos los policías son bastardos”) y 1312 (por el número de las mismas letras en el alfabeto).

Dos fotos: graffitis ACAB en Chile y en Estados Unidos
Un muro en el centro de Santiago (foto de autora) / Pantallazo del reportaje estadounidense de Vice

Sin embargo, después de la primera ola de vandalismo, en las calles de EE.UU. empezaron a aparecer trabajos originales de los artistas callejeros reflexionando sobre lo que está sucediendo. El centro de la capital de Chile incluso se convirtió en el Museo de la Dignidad no oficial a cielo abierto.

19. Destrucción de monumentos

En Chile durante las protestas resultaron dañados más de 70 monumentos, en su mayoría dedicados a los conquistadores españoles. Uno de ellos fue el fundador de la capital chilena, Pedro de Valdivia, cuyos bustos y estatuas la multitud derrocaba de los pedestales, pateaba, arrastraba por las calles y los pintaba con grafitis.

En EE.UU. en dos semanas el daño lo sufrieron decenas de memoriales a los confederados y esclavistas. En 3 ciudades derrumbaron y decapitaron los monumentos de Cristóbal Colón. En apoyo a los eventos estadounidenses, los manifestantes en la ciudad inglesa de Bristol arrojaron al río la estatua al esclavista y filántropo local.

20. Resguardo del palacio presidencial

En Chile para la seguridad del palacio de La Moneda, ubicado en el centro de Santiago, los carabineros acordonaban y controlaban día y noche todas las calles adyacentes. La residencia del presidente Piñera la protegían con tanto fervor que, en uno de los primeros días, a una enfermera que pasaba al lado le cegaron un ojo por un disparo.

En EE.UU. el presidente Trump, conocido por su amor a los muros, ordenó la instalación de una valla complementaria alrededor de la Casa Blanca. Su perímetro equivale a 3,2 kilómetros.

Dos fotos: un militar armado en un tanque en Chile, un grupo de militares en Estados Unidos
Los militares frente al palacio de La Moneda (foto del sitio ibtimes.com) / Los militares frente a la Casa Blanca (foto del sitio news.yahoo.com)

21. Las acciones amigables de las fuerzas de seguridad

En Chile, a pesar de la tensión general, ocurrían los episodios positivos, como cuando los manifestantes jugaban con los militares a la pelota o abrazaban a los carabineros. Además, los soldados ayudaban a los civiles con las compras, recibían de ellos pequeños regalos como agua y galletas, e incluso por lo menos en una ocasión protegieron a la multitud de la policía hostil.

En EE.UU. el gesto principal de solidaridad de la policía hacia los manifestantes es apoyarse en una rodilla. Su autor en este contexto es un jugador de la Liga Nacional de Fútbol Americano que en 2016 escuchaba así el himno antes de los partidos, para expresar su desacuerdo con la discriminación racial.

22. Los propios habitantes limpian las ciudades

En Chile casi todos los días salían grupos de voluntarios a limpiar las calles después de los enfrentamientos. Organizados en las redes sociales, ellos retiraban afiches, borraban grafitis y ordenaban las aceras. Sin embargo, algunas veces fueron tantas las piedras, que, para sacarlas, la municipalidad usaba maquinaria pesada.

En EE.UU. a la mantención del barrio también salen numerosos voluntarios, incluso un Spiderman.

Cuatro fotos: los voluntarios limpian los muros y barran las calles en Chile y Estados Unidos
Izquierdo: Limpieza en las calles de Santiago (fotos de autora) / Derecho: Limpieza en las calles de EE.UU. (fotos de @LBF777 y @sbkaufman)

23. Todo en vivo

En ambos países se realiza una amplia cubertura no solo en las redes sociales, sino también en la televisión. En algunos casos esto se vuelve bien ridículo: En Chile durante los toques de queda en unas largas trasmisiones a todo el país mostraban los saqueos, mientras que en EE.UU. durante la conversación con el estudio en directo detuvieron a un periodista negro.

24. Apoyo desde el extranjero

En ambos casos, como efecto del punto anterior, el mundo no solo se entera instantáneamente de lo sucedido, sino también puede expresar la solidaridad.

Chile fue apoyado por las demostraciones frente a los consulados del país en Argentina, Uruguay, España, Alemania, Francia, EE.UU., Canadá y Australia. La atención del mundo a las protestas también la llamó una cantante chilena, al desnudarse los senos con el texto “En Chile torturan, violan y matan” en la alfombra roja del premio Latin Grammy Awards-2019 en Las Vegas.

EE.UU. unió alrededor de sus protestas a todo el mundo occidental. En la mayoría de los países europeos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda se celebraron marchas en apoyo al movimiento Black Lives Matter.

25. El presidente vive en otro universo

En Chile la noche del 18 de octubre, cuando ya empezaron los disturbios y quemas de las estaciones de metro, el presidente seguía celebrando el cumpleaños de su nieto en un restaurante italiano, en la parte acomodada de la capital. En 36 horas él reclamó que el país estaba “en guerra contra un enemigo poderoso, implacable”. Luego el general del ejército dijo refiriéndose a sí mismo que es “un hombre feliz y no está en guerra con nadie”. Además, Piñera fue el primer presidente en la historia democrática de Chile que puso el toque de queda y que tenía a los militares en las calles, no por una catástrofe natural, sino por motivos políticos.

En EE.UU. el presidente en varias ocasiones se permitió comentarios bruscos y amenazas directas hacia los manifestantes en su cuenta de Twitter, por lo que una vez recibió una restricción de la plataforma por incitar el odio. En el transcurso de las protestas en Washington, para su sesión de fotos con una Biblia frente a una iglesia, los activistas pacíficos fueron severamente dispersados, incluso unos reporteros de Australia. Luego el general que dio la orden, admitió que no tenía que hacerlo. Además, Trump se escondió por un rato en el búnquer de la Casa Blanca, después llamándolo “una inspección”.

En ambos países, como efecto, los dos líderes se enfrentaron con ratings de aprobación bajos como nunca. Según la ley de Chile, Piñera no puede participar en las siguientes elecciones presidenciales. Trump, en opinión de los expertos, en noviembre de este año las perderá ante el oponente solidario con el movimiento social, Joe Biden.


Qué distingue los eventos chilenos de los estadounidenses

  • Las protestas fueron provocadas por la desigualdad social y económica basada en la clase social, no la raza.
  • Enseguida se difundieron las demandas de la renuncia del presidente con el slogan “Fuera Piñera”.
  • 10 días después del inicio del estallido, el presidente despidió una parte del gobierno, incluso al ministro del interior, su primo.
  • La policía no sacaba a la gente de los autos a la fuerza, por el contrario, los manifestantes paraban a los conductores demandándoles bailar para pasar.
  • Por la tradición latinoamericana, los manifestantes golpeaban ollas masiva y regularmente para demostrar la solidaridad.
  • La población no contaba con armas legales.
  • Y, claro, no hubo pandemia del coronavirus.

Balance para Chile y pronóstico para EE.UU.

4 semanas después de constantes enfrentamientos con enormes pérdidas humanas y materiales, el Congreso de Chile aprobó la realización de un plebiscito para evaluar el cambio de la Constitución. Estuvo concertado para abril de 2020, pero en vez de la esperada segunda ola del estallido social por sus posibles resultados, al país lo golpeó la primera ola de la pandemia.

A pesar del anuncio sobre el plebiscito y la celebración popular espontánea, la violencia no se fue de las calles de la capital hasta el inicio de la cuarentena. De vez en cuando, incluso en estas condiciones, en las comunas pobres de Santiago ocurren los motines del hambre, porque, en sustitución del modelo neoliberal que se minó, no ha alcanzado a llegar nada más.

Si las protestas estadounidenses siguen desarrollándose según el modelo chileno, no se acabarán pronto y van a radicalizarse. Los manifestantes pacíficos se irán de las calles a corto plazo, dejándolas a los participantes más agresivos y saqueadores. También los factores agravantes para EE.UU. pueden ser el alza histórica del desempleo, la recesión económica y la catástrofe sanitaria.

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