La ópera es una estupenda alternativa a Netflix. ¡¿En serio?!

L

Aullidos de una cornuda mujer vikinga. El pasatiempo para los boomers. El dolor de cabeza con garantía. Una rareza tediosa en la cual no se entiende ni una palabra y al final alguien muere. Hay que nacer en una familia musical para entender un género tan complejo.

La ópera está rodeada por numerosos prejuicios. Pero aquí estoy, una millenial sin educación musical de una familia común que encontró en la ópera más valor que en el cine y las series. Es más, considero la inmersión a los streamings de ópera como uno de los mejores efectos colaterales de los 111 días de la cuarentena.

En la pandemia ha desaparecido, incluso, su imaginario elitismo. Por 20 semanas consecutivas, la Metropolitan Opera de Nueva York ha publicado gratuitamente un nuevo espectáculo cada 24 horas. Para seguirle el ritmo, de vez en cuando me despierto a las 4 de la madrugada o me acuesto a las 2 de la noche, también veo cinco óperas en una semana o tres en dos días. Lo importante es que esto siempre vale la pena. ¿Pero por qué?

En las enlaces vienen mis recomendaciones de lo visto recién. Se puede arrendar los espectáculos por unos dólares en el sitio de Met y luego discutirlos conmigo.


LA ÓPERA ES 3 EN 1

Cuando el alma desea alta cultura, se puede ver un espectáculo teatral. O buscar un concierto de una orquesta filarmónica. O escuchar un canto solista o coral. O se puede elegir una ópera y disfrutarlo al máximo.

Solo en la ópera una enorme orquesta dirigida por los mejores directores se fusiona con las magníficas voces de los artistas multifacéticos. Por ejemplo, la belleza de la soprano y la profundidad del talento actoral de Anna Netrebko no tienen límites. Ella es igualmente genial en los papeles de ciega Iolanta, introvertida Tatiana, impetuosa Julieta, provocativa Manon y amargada Anna Bolena.

La heroína elegante rodeada por una multitud de admiradores
Manon, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA ES LA INMERSIÓN EN LOS IDIOMAS

El italiano, el francés, el alemán, el ruso, el inglés, el húngaro, el hebreo e incluso los idiomas muertos como el sánscrito y el acadio — no es necesario dominarlos para disfrutar su sonido.

Las propias arias son el regalo de los dioses para los que quieren mejorar la audición, amplificar el vocabulario o apreciar la hermosura de tal o cual idioma. Ayudan el canto despacio, la pronunciación diligente, los subtítulos y el libreto que se puede estudiar de antemano en traducción. Junto con el lenguaje elegante, todo esto hace que cualquiera se convierta un poco en un lingüista.

La puesta de las vestimentas doradas al rey egipcio
Akhnaten, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA ES UN CLÁSICO ATEMPORAL

Se sabe que Otelo estranguló a Desdémona. ¿Pero por qué? ¿Tenía culpa alguna? ¿Y alcanzó orar por la noche? Las respuestas están en la obra fuente y en la ópera homónima. Sin embargo, en algunos casos el libretista y el compositor acortan o dramatizan los hechos, pero el fondo de las historias originales sigue siendo el mismo.

En general, el repertorio operístico sirve perfectamente para parchar hoyos culturales. De la historia mundial son leyendas bíblicas (Nabucco, Salomé, Thaïs, Sansón y Dalila), antiguas civilizaciones (Nabucco sobre Babilonia, Aida y Akhnaten sobre Egipto), grandes dinastías (Anna Bolena, María Stuardo, Roberto Devereux). De la literatura mundial son Shakespeare (Otello, Macbeth, Romeo y Julieta), Goethe (Fausto), Pushkin (Eugenio Oneguin), Gógol (La nariz).

Una enorme nariz asusta a los transeúntes
La nariz, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA SON FANTASÍAS Y EXPERIMENTOS

Algunos de los personajes ficticios y sus historias se hicieron famosos justamente por las óperas dedicadas a ellos. Están recolectados por todo el mundo, por esto se puede viajar a París con La bohème, a Japón con Madama Butterfly, a China con Turandot.

También ocurren enroques inesperados. Por ejemplo, Metropolitan Opera trasladó una de sus producciones de Rigoletto de Mantua del siglo XVI a Las Vegas de los 1960; Carmen de Sevilla de los inicios del signo XIX a la época de Franco; La sonámbula de un pequeño pueblo suizo a los bulliciosos bastidores de un teatro.

Los interiores del casino y una muchedumbre de jugadores
Rigoletto, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA ES LA MÚSICA UNIVERSAL

Los descubrimientos como — oh, ¡esto es de la publicidad! — muchas veces se refieren a la ópera. Pues incluso una persona muy lejana del género ha escuchado eventualmente La cabalgata de las valquirias, ha murmurado La donna è mobile o ha zapateado al ritmo de Habanera.

Hay una razón por que tantos aclamados compositores — Mozart, Bizet, Wagner, Chaikovski, Verdi, Puccini y decenas de otros — se hicieron famosos como autores de partituras operísticas y sus nombres se conocen incluso fuera de los círculos musicales.

El foso de orquesta durante un espectáculo
La orquesta, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA SON TREMENDOS ESCENARIOS Y VESTUARIOS

Muchas veces las puestas en escena operísticas están a la altura de las revistas de moda en la perfección y a la altura del cine hollywoodense en la espectacularidad. Algunas en cada momento encarnan la atmósfera de la pintura flamenca (Anna Bolena), la profundidad del simbolismo (Akhnaten, no está disponible) o el poder del minimalismo (La traviata). Otros recrean minuciosamente cuadras enteras (La bohème) o están hechas en paletas de color ricas para los ojos (Romeo y Julieta, Thaïs, Sansón y Dalila).

Los personajes bíblicos en una interpretación moderna
Sansón y Dalila, derechos de la foto — Metropolitan Opera

Y todo pasa en tiempo real, sin croma verde, efectos digitales ni edición alguna. Son tan solo la luz, los colores, telas, proyecciones, agua, nieve de papel, enormes marionetas, malabarismo, escenas transformadoras y, lo más importante, el trabajo coordinado de decenas de profesionales. El resultado les gustará incluso a los fanáticos de las escenas épicas al estilo Marvel.

Una figura brillante de un hombre de varios metros de altura y el coro en distintos niveles
Sansón y Dalila, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA ES UNA OPCIÓN PARA CUALQUIER ÁNIMO

En la ópera, al igual que en el cine, se encuentra un género para cada momento. Para el uso familiar existen comedias románticas (La sonámbula, La hija del regimiento, El elixir de amor) y cuentos de hadas (Cendrillon, Hansel y Gretel).

Para los adultos hay melodramas (La bohème, Carmen, La traviata), historias criminales (Macbeth, Rigoletto, Lucía de Lammermoor), arte (vanguardista — La nariz, Wozzeck / conceptual — Akhnaten, no está disponible), biografías (Satyagraha sobre la vida de Mahatma Gandhi, no está disponible), westerns (La chica del Oeste), erótica (Salomé, Thaïs) e incluso thrillers psicológicos (Marnie, El castillo de Barbazul).

Una escena macabra en el bosque
El castillo de Barbazul, derechos de la foto — Metropolitan Opera

LA ÓPERA ES CASI SIEMPRE UNA BUENA ELECCIÓN

Ocurren los espectáculos no tan brillantes. Un elenco cuestionable (Salomé), una narrativa enredada (La flauta mágica), los personajes de cartón (Francesca da Rimini), la música pesada (Wozzeck), el canto poco melódico (Marnie) o una puesta en escena inexplicable (Papelucho del Teatro Municipal de Santiago) — algo puede salir mal.

El encanto de la ópera es que incluso un espectáculo ordinario no provoca la sensación del tiempo perdido. Una mala actuación se salva por la belleza de las voces, una historia aburrida por una buena música, y algo seguramente se queda en la memoria. En último caso, al igual que con una película o un libro mediocre, siempre se puede decir: basta.

La heroína y sus múltiples personalidades en una cita con un psicoanalista
Marnie, derechos de la foto — Metropolitan Opera

— Quiero darle oportunidad a la ópera. ¿Por dónde empiezo?

¡Genial! Incluso si tu única aria hasta el momento es la del Quinto elemento, no hay problema. Se puede llegar a la ópera a cualquier edad y con cualquier educación.

Consejo 1. Empieza por un clásico probado con una historia intrigante, un buen ritmo de acción, múltiples personajes, cambios de escenas frecuentes y la diversidad de las arias. En mi opinión, la opera que mejor corresponde a esta descripción es Aida.

Consejo 2. Agrega un poco de contexto. ¿Quién es el autor de la ópera y cómo llegó a su composición? ¿De qué época se trata? ¿Qué reacción obtuvo su primera presentación? Una breve lectura del artículo en Wikipedia será suficiente.

Consejo 3. Prepárate para un pasatiempo largo, ya que la mayoría de las óperas duran entre dos y tres horas. Sin embargo, a diferencia del cine, es fácil verlas por partes gracias a los intermedios incluidos.

Consejo 4. Fíjate en los detalles. Saborea los subtonos de melodías, las tonalidades de voces, los intercambios de miradas, la elaboración de las decoraciones y la confección del vestuario. La ópera es un perfecto ejercicio en mindfulness.

Consejo 5. Durante y después de la obra piensa en por qué esta ópera pasó la prueba del tiempo, qué la hace actual hoy en día, qué tanto ha cambiado la moralidad, por qué la historia terminó de esta forma y qué harías tú en el lugar de los personajes.

¡Que disfrutes el espectáculo!

Foto de la sala llena de Metropolitan Opera, tomada desde el escenario
La sala para 3.800 espectadores, derechos de la foto — Metropolitan Opera

Tags · Etiquetas · Теги

New · Nuevo · Новое