Yo vivo en tres idiomas. Esto me vuelve loca

Y

Soy rusa, llevo cuatro años en Chile, dos de ellos con mi pareja chilena. Hablamos entre nosotros en castellano. Usualmente vemos películas en inglés. Me enfurezco en ruso por esto mi amor aprendió rápido la breve y útil palabra dayob. Y todo estaría bien si yo no tuviera tantas ganas de compartir mis experiencias y si las partes de mi vida no se compatibilizaran casi con el mismo éxito que el agua y el aceite.

Durante la semana en mi WhatsApp se mezclan activamente una decena de los chats y como una decena más con menor frecuencia. Son personas distintas en países y zonas horarias diferentes, cada una de ellas domina su set de idiomas y tiene intereses particulares. Los valoro a todos y no le quiero discriminar a nadie y por eso mi día típico pasa más o menos así.

— ¡Qué video más genial! Hay que mostrarlo a todos. Pucha, está en ruso y no tiene subtítulos algunos. Pfff, ok, nadie lo verá.

— Mamá, ¡John Oliver es tan simpático y su humor en tan fino! En inglés… Rayos, no hay traducciones al ruso salvo un par de videos con la voz sobrepuesta como en los viejos cassettes VHS. Además, se pierde como la mitad de los chistes. Perdón mamá, es todo lo que hay.

— Amiga rusa, acuérdate de nuestra adolescencia y mira qué videos salieron en el canal de Mia Zaff. Claro que están en español, ¿cómo no? A mí me van a provocar bastante risa e interés y tú probablemente no entenderás nada.

Detalles sueltos de un puzzle multicolor
Foto por Hans-Peter Gauster de Unsplash

Claro que de vez en cuando traduzco algo puntual en cada idioma necesario. ¡¿Pero cómo traducir una reseña explicativa de una hora?! Y esto es solo lo que se trata de YouTube, aunque también existen buenos libros no traducidos, artículos, podcasts, etc.

¿Faltará mencionar que, viviendo constantemente en el extranjero, si tengo que hablar con alguien en ruso de repente, inicialmente me quedo algo pegada? O sea, conversando durante los primeros minutos siento casi físicamente el chirrido de los engranajes linguísticos ajustándose en mi mente. En estos momentos soy ambas narradora y oyente, porque es interesante lo que digo y además tengo que cuidar las palabras. Por ejemplo, en ruso se dice platforma, sin la A en el medio. También es kruta, no bacán. Incluso la calle no se toma sino… sino… sino… Perdón, se cayó el sistema.

¿O faltará decir que salto todo el día de un alfabeto al otro, del cirílico al latín y de vuelta? Además, siempre tengo que estar atenta para que no juegue en mi contra un eterno friend or foe (amigo o enemigo) autocorrector, por lo que Grammarly o Word puede transformar sin aviso la palabra en español que encuentre mal escrita en inglés. Y si es algo importante, estoy condenada a leer y releer y releer hasta quedarme algo contenta. ¡Bienvenida la paranoia!

¿O quizás quieren saber que no puedo agregar algo en el correo al vuelo? Ja, es apenas probable que un chileno o cualquier otro no-rusohablante entienda algo en una mezcla de letras cirílicas. Pues, ya basta con que siempre se asustan si les aparece el teclado ruso en uno de mis dispositivos. ¡Ufff, qué test de resiliencia! “¡¿Cómo vives así?!” — me preguntan ellos. “El humano se acostumbra a las cosas aun peores”  —  les respondo filosóficamente mientras les ayudo a cambiarse al teclado latín.

Meme "Math Lady" con unas formulas y una mujer preocupada en el fondo
Math Lady (Señora de las Matemáticas) lo explicó todo por mí

El alfabeto no se lee. Los chistes no se entienden. Incluso mi nombre es impronunciable, mientras que mi pasado es oscuro y seguramente estuvo entre la KGB y el comunismo. Una nota secundaria: Está claro que Chile es un país totalmente neoliberal y capitalista y que aquí desde el primer día de Pinochet a todos los del partido soviético los querían ver muertos (la momia de Lenin todavía se puede observar en el ataúd de cristal estilo Blancanieves en el Mausoleo en la Plaza Roja, solo un dato curioso). Bueno, sobre mi nombre y sus tristes aventuras en Latinoamérica les cuento en otra ocasión.

Vaya, incluso mi perfil de LinkedIn lo tengo en tres idiomas. Sin embargo, esto no ayuda en nada. El algoritmo insiste en mostrar mi nombre en cirílico y el resultado se ve bien confuso, por lo que de vez en cuando me llegan mensajes tipo “Muchas gracias, Ксения Маренникова!” Supongo que a algunos les da escalofríos al ver algo así y por esto mi interés por la gente no encuentra mucha reciprocidad.

Pero en todo este caos también hay ventajas colaterales. Por ejemplo, siempre se puede traducir un calco sobreusado en ruso al español y, al decir algo como “¡Eres tan elegante como un piano!”, me puedo ganar los laureles como una persona bien original.

O también puedo mostrarle a mi pareja algunos músculos lingüísticos, traduciéndole de paso los twits en ruso, o ayudándole a registrarse al hackathon ucraniano, o destápandole como un mago quién de los presentadores en una conferencia tiene apellido eslavo y qué significa. Pero estas son las excepciones, mientras que la regla es “traduce-adapta-explica”.

Las manos haciendo cubo de Rubik
Foto por Olav Ahrens Røtne de Unsplash

¿Quiero enviarle a alguién algo escrito? Primero haz una traducción literaria para el grupo de interés perjudicado. ¿He preparado un newsletter industrial en español? Muy bien, pero nadie de los míos que no dominan este idioma, lo podrá apreciar. ¿Me río de un nuevo meme en ruso o me enojo por una nueva transmisión desde el Kremlin? Mi amor chileno está casi fuera de la onda. Además, ¡cuánta rabia me nace la incompletitud o la compatibilidad cero de la mayoría de las fuentes tipográficas! Bueno, esto también merece una historia aparte. En total, puro dolor de cabeza.

Pues así resulta que constantemente tengo que revisar todo lo interesante con el comando IF… THEN (si…, entonces…). IF un meme está en ruso THEN lo envío a todos no-rusoparlantes con un texto acompañante. Sí, debe ser así.

Con esto solo toco lo superficial, lo que se trata de los idiomas. Y si excavo las capas culturales, naturalmente piso las arenas aun más movedizas. ¿Será todo esto saludable para la neuroactividad? No lo dudo. ¿Agrega agilidad a la vida? Ni cantando. Y así sin parar, sin parar…

En suma, si a alguien le cuesta explicarse con los compatriotas, hold my beer! En el sentido que toma mi cerveza. ¿Y eso por qué? А-а-а-а-а…

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